¿Quien necesita complementos vitaminados?

¿Quien necesita complementos vitaminados?

Ciertos grupos en riesgo de deficiencias deben usar suplementos:

  • Todas las mujeres embarazadas y lactantes deben tomar suplementos de vitamina D.
  • A las mujeres que intentan concebir y a las mujeres en las primeras 12 semanas de su embarazo se les recomienda tomar suplementos de ácido fólico, los cuales reducen el riesgo de que su hijo tenga defectos del tubo neural como la espina bífida.
  • Las personas de 65 años o más deben tomar suplementos de vitamina D
  • Las personas con piel más oscura y las personas que no están expuestas a mucho sol deben tomar suplementos de vitamina D.
  • A todos los niños de seis meses a cinco años de edad se les debe dar un suplemento que contenga vitaminas A, C y D.
  • El médico también puede recomendar suplementos si los necesita para una afección médica.
  • Si usted cae fuera de estos grupos y compra píldoras vitamínicas, es probable que gaste su dinero en las cantidades excedentes de vitaminas que ya ha ganado a través de su dieta.
  • Fuente: Opciones de NHS: Suplementos, ¿quién los necesita?

Lisa Rogers, de la Organización Mundial de la Salud, piensa que la gente está siendo demasiado entusiasta en su ingestión de vitaminas adicionales.

“Piensan que les dará una cierta ventaja. La gente sólo necesita vitaminas en pequeñas cantidades y sólo en el caso de tener una deficiencia vale la pena considerar tomar suplementos adicionales”, dice.

La alimentación forzada de vitaminas en las venas a través de un goteo podría incluso poner a las personas en riesgo de una posible sobredosis, advierte la Sra. Medlin.

“Los goteos intravenosos introducen vitaminas en nuestro torrente sanguíneo de forma forzada. Probablemente sólo excretaremos al menos el 90% de lo que se está infundiendo, así que en realidad los beneficios son mínimos, si es que los hay, y los riesgos superan masivamente a los beneficios”, dice.

Aunque no surjan complicaciones de la inyección de los goteos de vitaminas, la Sra. Medlin dice que, en última instancia, “la orina es muy cara. Es literalmente dinero por el retrete.”

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