Controla tu estrés alimentario

Controla tu estrés alimentario

Un plan para controlar exitosamente el estrés alimentario no es sólo acerca de la comida. De hecho, no empieza con la comida en absoluto. Unas pocas estrategias no alimentarias y un poco de práctica pueden marcar una gran diferencia. Se necesita persistencia y formas creativas de calmarse y calmarse con éxito. El objetivo es reconfigurar su cerebro para identificar ciertos comportamientos no alimentarios como reconfortantes, y usar esos comportamientos cuando las cosas empiezan a sentirse estresantes.

Estas tres estrategias para combatir el estrés pueden ayudarle a calmarse y tomar el control.

Esté atento y tenga cuidado

Mucho de lo que se come por estrés es tan inconsciente que sucede automáticamente, y es posible que ni siquiera te des cuenta. Antes de que usted pueda hacer cambios en su comportamiento, necesita estar consciente de lo que está haciendo. Llevar un diario puede ayudar. Escriba dónde y cuándo se estresa para comer. ¿Fue durante el trabajo o tarde en la noche cuando estaba solo? ¿Notas algún patrón? Trate de determinar si tenía o no hambre física. Al principio puedes estar escribiendo un diario después del hecho, pero con el tiempo tu conciencia aumentará, y te atraparás a ti mismo antes de comer en situaciones de estrés. Esta es la meta; y entonces usted puede decidir NO estresarse, comer y hacer otra cosa para sobrellevar la situación.

Reemplaza y Cambia

Si usted elimina el estrés de comer de su vida, necesita reemplazarlo con algo. Escriba una lista concreta de todos los intercambios saludables que pueden ayudarlo a pasar el día. He aquí algunos ejemplos sencillos.

Cambie su rutina. Si usted tiene rituales de alimentación estresante que se han convertido en malos hábitos, intente algo diferente. Por ejemplo, si usted tiene el hábito de parar en Dunkin’ Donuts en el camino a casa de su estresante trabajo para tomar un café y siempre terminar recibiendo un donut, cambie esa rutina. Lleve un bocadillo saludable para comer en el camino a casa y tome una ruta diferente para evitar los Dunkin’ Donuts.
Estirar y moverse. El estrés se acumula en nuestro cuerpo y luego crea más estrés y malestar. Si no puedes cambiar las circunstancias externas en este momento, todavía puedes ser amable contigo mismo y estirar tu cuello o tu espalda. Párese, muévase y salga a caminar si es posible. Trate de crear comodidad en su cuerpo de manera que no implique comer.
Respira hondo. Es físicamente imposible estar más estresado y relajado al mismo tiempo. Cuando empiezas a relajarte, aunque sea un poquito, inviertes el ciclo de crecer más y más estresado o ansioso. Concéntrese en su respiración por sólo un minuto o ponga la mano en su abdomen y respire. Trate de hacer un ejercicio de respiración rápida. La ralentización de la respiración puede hacer que su cuerpo piense que va a dormir, lo que a su vez lo relaja. Cierra los ojos. Mire fijamente la negrura de sus párpados. Inhale y exhale lentamente. Cuente cada vez que inhale y exhale. Continúe hasta que llegue a 10.
Dormir. El estrés es agotador y es necesario dormir bien para recuperarse. Apunte a por lo menos 7½ horas de sueño por noche. Usted será más productivo y podrá concentrarse mejor, y será menos probable que tenga antojos. Haga del sueño una prioridad.
Haga una lista. En lugar de comer por estrés, aumente su efectividad con un plan. Escribe tres cosas que quieres lograr para el día y una cosa que te nutrirá para ti mismo.

Practique la calma

Además de las estrategias mencionadas anteriormente, hay muchas otras maneras de calmarse sin comer, como escribir en un diario, meditar, conectarse con los demás, la distracción, las imágenes guiadas, la aromaterapia y otras formas de mimar sus sentidos. Pruebe estas técnicas cuando no se le antojen los alimentos, para que sepa exactamente qué hacer antes de que realmente los necesite.

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